jueves, 6 de octubre de 2011

Con sobrepeso y sin equilibrio

Artículo publicado en la Voz de Barcelona el 06 de octubre de 2011

Después de tantos años de mirar hacia otro lado, después de tanto tiempo haciendo oídos sordos, el debate sobre el número de las Administraciones Públicas y su imprescindible coordinación ha entrado en la agenda política de los partidos políticos, y los programas incorporan propuestas que, hasta hace poco tiempo, eran impensables. La supresión de diputaciones provinciales, consejos comarcales y mancomunidades, la reestructuración de órganos y empresas públicas de las Comunidades Autónomas e, incluso, la racionalización del reparto competencial entre Estado y CCAA, darán mucho juego en los próximos años.

Este discurso está en las antípodas del que han venido sosteniendo las fuerzas nacionalistas y, evidentemente, va en la dirección contraria al que ha presidido la construcción de nuestra estructura institucional. La arquitectura política, desde la transición democrática, se ha caracterizado por incrementar el número de plantas del edificio y dotar de múltiples compartimentos a cada planta. Las consecuencias son conocidas, un edificio insostenible, con unos cimientos pobres e insuficientes, que corre el peligro de venirse abajo por sobrepeso y por falta de equilibrio.

Es cierto que últimamente se han dado algunos pasos para coordinar y armonizar el entramado. En esta línea, me parece oportuno destacar la recientemente aprobada Ley de Salud Pública por la cual el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud será el encargado de aprobar un calendario único de vacunaciones que las CCAA sólo podrán modificar por razones epidemiológicas. Asimismo, esta Ley garantiza la extensión del derecho a la asistencia sanitaria pública a todos los españoles residentes en territorio nacional, de manera que quienes hayan agotado la prestación o subsidio de desempleo la tendrán garantizada con independencia de la Comunidad Autónoma en la que residan.

También el Real Decreto Ley 9/2011, de 19 de agosto, ha introducido medidas que mejoran la calidad y cohesión del Sistema Nacional de Salud. La creación de un formato único y común de tarjeta sanitaria satisface una reclamación histórica que evitará problemas a muchos usuarios cuando se desplacen fuera de su Comunidad. Igualmente es positivo que por mandato legal se prevea para el año 2013 un modelo que permita a los profesionales sanitarios acceder la historia clínica de los pacientes del Sistema Nacional de Salud y hacer interoperativas las recetas electrónicas. Sorprende, al enumerar los cambios introducidos por esta normativa, que tales medidas de simple sentido común, hayan estado ausentes durante tan largo periodo de tiempo. Ha sido necesaria la mayor crisis económica de las últimas décadas para introducir un mínimo de racionalidad en un sistema sanitario excesivamente atomizado.

No obstante, estos avances, favorables a la igualdad efectiva en la prestación de los servicios a los usuarios, serán insuficientes si el Sistema Nacional de Salud no puede garantizar una similar cartera básica de prestación de servicios en todas las CCAA. Las medidas adoptadas por el Gobierno autonómico de CiU en relación con las listas de espera y la enorme demora prevista para algunas intervenciones hacen imposible el acceso a unas prestaciones de calidad. Con tanto recorte se corre el peligro de hacer inservible el patrón sanitario común. Esta vez, el Gobierno de España no puede hacerse el despistado y debe utilizar los mecanismos de evaluación y de la Alta Inspección para asegurar la equidad de las prestaciones sanitarias en todo el territorio nacional.

Hagamos caso al tópico de que una crisis puede ser, también, una oportunidad. Las dolorosas circunstancias actuales deben servir, al menos, para dotar a la estructura del edificio constitucional de la necesaria coherencia y sensatez.

jueves, 8 de septiembre de 2011

"Algarrobico" catalán

Artículo publicado en el diario digital e-noticies el 08 de septiembre de 2011

Tres años llevan intentado demoler un hotel en la playa del Algarrobico en el paraje natural de Cabo de Gata. Los Tribunales declararon ilegal su construcción por infringir la normativa medioambiental y de costas. Por extraños intereses la Junta de Andalucía se resiste, de manera sibilina, a dar cumplimiento a la sentencia.

En Cataluña vamos camino de contar con nuestro particular “Algarrobico”. Las autoridades catalanas han decidido mantener la inmersión lingüística y no ejecutar las sentencias del Tribunal Supremo que obligan a introducir el catalán y el castellano como lenguas vehiculares en la escuela, bien es cierto que no de forma sutil sino descargando toda la artillería pesada contra los Tribunales y demandantes. El hotel de las costas de Almería fue levantado con una licencia urbanística ilegal, rompiendo la armonía natural de aquella idílica zona. Aquí, en Cataluña, los políticos nacionalistas construyeron otro edificio contrario a la Ley, igualmente desproporcionado y monstruoso, al que bautizaron como “inmersión obligatoria”, alterando, así, las bases de la cooficialidad lingüística y negando la realidad social catalana que pasaba a ser una anomalía a corregir. Ahora, ha llegado el momento de restaurar el equilibrio social, de dar paso al principio de seguridad jurídica, base del Estado de Derecho, que se sustenta, fundamentalmente, en la erradicación de la arbitrariedad y en la ejecución de las resoluciones judiciales.

Declarada inconstitucional la aplicación del modelo excluyente de inmersión obligatoria y abierto el camino al más pedagógico y respetuoso de la conjunción lingüística en las escuelas, la mejor aportación que puede hacer el Gobierno catalán al bien común y a la cohesión social que tanto proclama es ordenar el repliegue del ejército de funcionarios docentes que ha utilizado ante los padres díscolos e irredentos que solicitan el bilingüismo y empezar a demoler las estructuras monolingüistas, tan perjudicadas por la “alucinosis” nacionalista.

sábado, 9 de julio de 2011

Almendra-ametlla

Artículo publicado en el diario digital e-noticies el 09 de julio de 2011

Los eurodiputados catalanes Tremosa, Junqueras, Romeva, Obiols, Badía y el excéntrico Santi Fisas, exconsejero de Cultura de la Comunidad de Madrid, han orquestado una campaña para convertir en enemigos del catalán a aquellos que defendemos que en el etiquetado de los productos alimenticios figure, al menos, una de las lenguas oficiales de la Unión Europea. Han presentado una enmienda contra el Reglamento sobre etiquetado de alimentos de la Unión Europea que no se ha llegado a debatir, al parecer, por un defecto de forma. Con independencia de ello, han conseguido su objetivo, crear la apariencia de una nueva prohibición del catalán en Europa. Dejemos las cosas claras. El Reglamento no impide etiquetar en catalán, sino garantizar que los ingredientes o las características de los productos alimenticios sean comprensibles para los consumidores. Entra, por lo tanto, dentro de lo razonable que las etiquetas de los alimentos destinados a ser consumidos en España se redacten, al menos, en una lengua inteligible por todos los españoles y ésta, al día de hoy, es el castellano. La protección a la salud es la guía del Reglamento, se trata de asegurar que, por ejemplo, un catalán, alérgico a los productos secos, pueda conocer en Bilbao que uno de los ingredientes del pastel vasco que acaba de adquirir es la almendra. Esta menudencia le puede salvar la vida.

Muriel Casals, al hilo de la conmemoración del cincuenta aniversario de Omnium Cultural, declaraba que “sense enfrontament amb Madrid, això no tira”. El “això” se refería a la construcción nacional de Cataluña. El nacionalismo, y el catalán no es una excepción, tienen una gran experiencia en configurar escenarios que contribuyen a tensionar las relaciones entre las personas y los pueblos, retuercen las normas hasta hacerlas irreconocibles, agrandan el agravio con la técnica de los espejos y cualquier minucia es convertida en un atentado a las esencias patrias. Expertos en manipulación, aparentan ser víctimas cuando en realidad son ellos los que constriñen las libertades personales. Visto lo visto, parece como si Madrid, como enemigo, se le hubiese quedado pequeño y buscan contrincantes mayores, ahora toca Europa.

viernes, 29 de abril de 2011

Pedorretas de matute

Artículo publicado en el diario digital e-noticies el 29 de abril de 2011

Los autores catalanes que escriben en castellano están de enhorabuena. Los dos últimos españoles que han recibido el Premio Cervantes han nacido en Barcelona. Juan Marsé fue merecedor de la edición correspondiente al año 2008 y Ana María Matute ha sido galardonada por el Jurado del 2010. También el Premio Nacional de las Letras Españolas del Ministerio de Cultura ha sido otorgado a Josep María Castellet en el 2010. Por si fuera poco, los académicos han elegido Presidente de la Real Academia de la Lengua Española a otro catalán, José Manuel Blecua.

Los intelectuales y autoridades españolas en su conjunto valoran, por lo tanto, la calidad de la literatura catalana escrita en castellano y, preparan los huecos en la agenda para honrar a los premiados. En la Universidad de Alcalá de Henares los Reyes, el Presidente del Gobierno, la Ministra de Cultura, la Presidenta de la Comunidad de Madrid se emocionaron con el discurso de Ana María Matute y sonrieron cuando contó la deliciosa anécdota de una de las hijas del compositor catalán, Jordi Blancafort, que le confesaba a su hermanita: “La música de papá no te la creas: se la inventa”.

Con el nacionalismo pasa lo mismo que con la música de Blancafort, que no hay que creérselo porque se inventa la realidad, trata de colar de matute (esto es, ocultando la verdadera naturaleza de lo que coloca) una Cataluña que fantasea con el monolingüismo del idioma propio. Por eso, el Conseller de Cultura y muchos medios de comunicación catalanes hacen ver que los escritores en lengua castellana no existen en Cataluña. En el discurso que pronunció Juan Marsé, el 23 de abril de 2009, proclamó su condición de tal, de escritor catalán en lengua castellana, y manifestó que lo era por voluntad propia y por el entorno en el que había vivido. Irónicamente, se autocalificó como una anomalía. La razón de esa anomalía la describió con crudeza la exconsejera de Educación, Carme-Laura Gil. Esta honorable Sra, de la que no tengo ninguna duda sobre la bandera que abrazaría de haber nacido en la Alemania nazi o en la Norteamerica blanca, criticó el otorgamiento a Ana María Matute de la Cruz de Sant Jordi porque es “una escritora que sólo ha escrito en lengua castellana, es académica de la Real Academía Española y pertenece a la literatura española”

Precisamente en la entrega de las Cruces de Sant Jordi, Eduardo Punset advirtió del peligro que tiene Cataluña de encerrarse en si misma. En un momento de su discurso, cuando evocaba su infancia de pueblo, reprodujo el sonido de la perdiz. Dio la impresión de que estaba haciendo pedorretas a todos aquellos que se inventan faros que llevan inevitablemente a los catalanes a estrellar su barco contra las rocas de la intolerancia.

domingo, 20 de marzo de 2011

Volem bisbes catalanistes?

Artículo publicado en el diario digital e-noticies el 20 de marzo de 2011

Hace unos meses, el siempre delirante Víctor Alexandre, denunciaba el imparable proceso de españolización de los obispos catalanes al grito de “No volem bisbes renegats!”. La razón de su enfado era que los obispos catalanes, encabezados por el Obispo de Lérida, se habían colocado “en contra de Cataluña” al acatar la resolución del nuncio del Vaticano en España (lo que Alexandre denomina ‘Estat espanyol’) sobre el retorno de las piezas del Museo Diocesano de Lérida a las diócesis de Aragón.

Alexandre -del que desconozco si tiene fe y, si es así, si es cristiana- y otros separatistas ya no se conforman con el “Volem bisbes catalans!” (los actuales obispos lo son) que reclamaban Jordi Pujol y Josep Benet en los años 60 en protesta por la designación del vallisoletano Marcelo como obispo de Barcelona, sino que lo que desean son obispos catalanistas.

Puede sentirse satisfecho, estas presiones y las ganas de complacer al gobierno de CiU han llevado a los prelados catalanes a pagar el peaje de catalanismo requerido y proclamar su fe nacionalista sin disimulos. Han aprovechado la conmemoración del vigésimo quinto aniversario de la publicación del documento “Arrels cristians de Catalunya” para lanzar un pensado documento titulado “Al servicio de nuestro pueblo”. Este documento identitario, tradicionalista y localista desmenuza la nueva doctrina de la iglesia catalana y se aleja de la concepción de iglesia universal que había defendido, recientemente, algún joven obispo catalán.

Mi agnosticismo evita que me sienta vinculado por la concepción sui generis de lo religioso de un documento que pivota sobre una peculiar consideración de “la personalidad y los rasgos nacionales de Cataluña” como hecho diferencial de la religiosidad catalana, sin tener en cuenta a los feligreses castellanohablantes que acuden actualmente a las parroquias catalanas, almas de segunda para los redactores de esta pastoral ultramontana.

No me puedo privar de recordar que, a finales del siglo XIX, el sacerdote Félix Sardà i Salvany publicó el opúsculo “El liberalisme és pecat” en el que se declaraba, entre otras lindezas, que “ser liberal es más pecado que ser blasfemo, ladrón, adúltero u homicida, o cualquier otra cosa de las que prohíbe la ley de Dios y castiga su justicia infinita”. Esta declaración mereció la entusiasta aprobación de los Obispos catalanes de entonces. En el documento “Al servicio de nuestro pueblo” los prelados piden perdón por las carencias y los errores que hayan podido cometer en un pasado más o menos lejano los miembros de la Iglesia. Esperemos que no tarden mucho en reconocer que el nacionalismo no es la mejor carta de presentación para los que defienden la iglesia universal y que este documento es en sí mismo también un error.

sábado, 15 de enero de 2011

A la fuerza...

Artículo publicado en el diario digital e-noticies el 15 de enero de 2011

Se ha lucido el alcalde de Vic. A Josep Maria Vila d’Abadal no le basta con poner las condiciones para que los inmigrantes cumplan con sus obligaciones cívicas, él tiene intención de forzarles hasta que sientan Vic y Cataluña. No ha explicitado el sistema que empleará para lograr que los tibios o los recalcitrantes "sientan" pero vista la contundencia de sus palabras, pueden echarse a temblar.

Forzar los sentimientos, obligar a sentir. Igual aplica el canon de los machos maltratadores que también pretenden “convencer” a sus mujeres para que les quieran a través de una buena tunda de palos, eso sí, previa advertencia. Las fases del cuadro psicológico de los maltratadores están bien definidas, primero la amenaza y la coacción, acto seguido el maltrato de obra y finalmente el arrepentimiento. ¡Ojalá que el diputado catalán pase sin solución de continuidad de la primera fase, la de la fustigación emocional, a la del arrepentimiento, ahorrando la tanda de latigazos a los inmigrantes díscolos que se atrevan a anteponer la independencia emocional a su integridad física. De todas maneras, ¿es éste el tipo de amor que quiere Vila d'Abadal? No estaría de mas que el edil viguetense recordase que el cariño de las víctimas de maltrato nunca es sincero, que cuando entregan su cuerpo, casi siempre lo hacen por miedo y que el miedo puede dar lugar a la venganza.

¿En que se diferencia nuestro vigía de la catalanidad de los guardianes de la fe que persiguen en algunos países árabes a las mujeres que consideran impías por llevar pantalones o de aquellos otros que fuerzan a otros a profesar la religión musulmana o de quienes obligan a casarse a jovencitos que ni siquiera se conocen? Los ortodoxos justifican el empleo de la mano dura en el bien de los infieles o de los ignorantes. Las recetas imperativas en materia de sentimientos conducen al desvarío y da la impresión de que el diputado democratacristiano pretende demostrar que es el más duro de la banda de su pueblo. Desde luego, si son este tipo de discursos los que le ayudarán a reforzar su posición electoral, el problema no es sólo de él, afecta a la colectividad que peligrosamente se está deslizando hacía la negación del distinto; a la antesala de un fascismo catalán que es capaz de entrometerse en el campo más personal, el de los sentimientos, y llegar a violentarlos. Estoy ansioso por conocer las reacciones de SOS Racisme, o de la fiscalía o de ICV-EUiA o de Angel Colom u Oriol Amorós, tan finos de piel en otras ocasiones.

martes, 11 de enero de 2011

El discurso de Mas

Artículo publicado en La Voz de Barcelona el 4 de enero de 2011.


En la Cataluña milenaria, a la que se refería Artur Mas en su primer discurso institucional como presidente de la Generalidad, el primer nacido en el año 2011 se llama Jasmine, y es una mataronesa hija de marroquíes. Esa misma nacionalidad disfrutan los padres de Belkhir, que llegó a las 0:17 horas en la provincia de Tarragona, concretamente en el Hospital Virgen de la Cinta de Tortosa.

Tampoco son originarios de Cataluña los padres de Kaasem, el primer bebe de Lérida, que es el tercero de una familia argelina; desconozco si Iván, el primer gerundense que vio la luz a los pocos minutos de iniciar su curso el nuevo año en Calella, es de padres nacidos en Cataluña. No sé qué grado de conocimiento de la Cataluña de hace mil años tiene el presidente autonómico Mas, pero desde luego, aquella no puede ser la referencia para dirigir la comunidad durante la segunda década del siglo XXI.

Artur Mas es un nacionalista catalán que preside un gobierno, según él, para todos los catalanes. Ahora tiene que incluir a Jasmine, Belkhir, Kaasem e Iván. Espero que la guía de su gobierno no sea la que marcó su discurso de año nuevo, cargado de antiguos tópicos y estereotipos nacionalistas que dejan fuera del terreno de juego a un significativo grupo de catalanes.

La percepción subjetiva de lo catalán, de Cataluña y de España, que reflejaban sus palabras, es simplista, deformada y basada en la cultura del enfrentamiento. Ha tenido la oportunidad de cambiar los esquemas tradicionales y ofrecer una política de entendimiento y de colaboración con todas las instituciones que, sin duda, daría muchos más réditos que hacer incompatible su concepto de “nación catalana” con el de Estado.

En un momento en el que Mas es el segundo político mejor valorado por todos los españoles, en el que Joan Rosell ha sido elegido presidente de la CEOE por los empresarios de toda España, contradiciendo a aquellos que sostenían que esto era imposible por su condición de catalán, y en el que la Confederación Española de Cajas de Ahorro está dirigida por Isidre Fainé, resulta que el presidente autonómico insta a reaccionar y combatir las hostilidades y amenazas contra Cataluña y a alcanzar lo que define como “plenitud nacional”, una ensoñación innecesaria que ya tiene un marco completo, el español.

Los catalanes de hoy agradecerán menos épica y más gestión ordinaria que facilite la solución de sus problemas: la creación de empleo, la mejora y aseguramiento de las prestaciones sociales, la obtención de créditos para emprendedores o la potenciación de las libertades en un entorno de seguridad pública. En todas ellas tiene competencias el Gobierno autonómico y mucho que corregir para levantar el lastre que hereda de los gobiernos tripartitos. Trabajo, tiene de sobra. Esperemos que no yerre las prioridades.